Holass chic@s.Por fin estoy en Puerto Montt, después de trece horas de avión grande y dos de avión pequeño más unas cuantas de espera en los aeropuertos.

Puerto esta especialmente animado. Hoy sábado tenemos un macroconcierto en la plaza de Armas; también teatro callejero y más música en la calle. No sé cómo han podido enterarse de que venía hoy para preparar todo esto je je je je.

 He planeado preparar la bici y las mochilas mañana, domingo, para poder empezar el lunes temprano. Espero tener un día como hoy, muy soleado; el viento que sopla del sur (justo en contra) me hace pensar que seguro que será mi aliado.

Bueno voy al hotel a descansar un poquito que estoy cansadillo del viaje. Ya os iré informando cuando pueda.

Besos, manitas, caricias y coitos.

Vicen

02 febrero 2008

RUTA 7 CARRETERA AUSTRAL

Carretera Austral en bici Patagonia

08 de febrero de 2008

RUTA 7 CARRETERA AUSTRAL

Holassss!

   Bueno, estoy en el kilómetro 205 de la carretera aunque no todo es de bicicleta, ya que en el transcurso de la pista hay que embarcarse en dos ferry. Estoy atravesando el Parque Nacional de Pumari. No creo que tenga palabras para describirlo pero es impresionante.

La salida de Puerto Montt es rápida ya que está asfaltada. Pero a pocos kilómetros el asfalto desaparece y da paso a una pista, que en no te hace pensar en ningún momento que estés en una cartera. La progresión es dura; bueno, durísima. Hay días que hago apenas 40 km y termino totalmente agotado. Esta muy destrozada y tengo que rodar muy tranquilamente para que no se rompa nada de la bici; además el ripio esta muy suelto, lo que hace que la bici vaya derrapando cada dos por tres. De momento no me calzao ni una hossssstia, pero la verdad es que da igual. En cada curva, en cada pedaleo descubres un rincón especial o un fiordo espectacular o un volcán que raspa las nubes y, sobre todo, la selva austral, impresionante.

Estoy viajando desde hace dos días con un grupo de chilenos que viven por primera vez esta experiencia de rodar en bici. Mañana ya nos separamos y con solo haber convivido con ellos dos días, creo que voy a echarlos de menos. Es una panda genial y hemos compartido momentos muy divertidos, además de comida. Hoy estamos ya en Chaitén; nos hemos tomado un descanso y hemos ido a bañarnos en unas termas para que lo músculos se relajen un poquito. Un día perfecto y tranquilo. Mañana me toca mas bici y ya en solitario.

Bueno, pues eso; todo genial, y yo estoy de ánimos a tope porque cuanto más al sur bajo, más salvaje es el paisaje y más sensación tengo de encontrarme lejos, y eso me mola. También me mola cómo reaccione a estar solo. Creo que esto me gusta y tiene un encanto diferente de cuando viajas con más peñita.

Quiero daros las gracias por los mensajes que mandáis. Me dan muchos ánimos, aunque estoy muy bien. Todavía me queda mucho viaje y a partir de mañana sufriré un cambio de tiempo. Viene LLUVIA.

Hoy más que nunca, besos a tod@s.

12 de febrero de 2008

RUTA 7 CARRETERA AUSTRAL

Holas a tod@s:

   ¡Jo!, casi me hacéis llorar. Se me saltan las lágrimas con tantos mensajes de apoyo, y veo que os acordáis de mí como yo de vosotros, ¡qué bien!

   Bueno, pues ya estoy en el kilómetro 430 de la Carretera Austral,  que sigue sin tener desperdicio. Cuanto más al sur voy, más me acerco a los glaciares y ventisqueros súperbestias. Viendo este panorama solito tengo la sensación de que soy muyyyyy pequeño; en este lugar todo es grandeza y me hace sentir como nunca me he sentido: ESPECIAL. Se me saltan las lágrimas cuando veo un lago que parece el mar, con su color verde esmeralda, o cuando veo la cantidad de aves preciosas que se me acercan casi a comer de mi mano, ya que no están acostumbradas a ver los destructivos humanos; o cuando veo el cielo tan distinto del nuestro pero que también es de todos. Imaginaos el cielo cuando no hay contaminación de las poblaciones ni luz en muchos kilómetros a la redonda. Pues eso, ¿a quién no se le saltan las lágrimas? Solo hecho de menos que no puedo compartir con todos vosotros esto que estoy viviendo en este mismo momento, pero espero compartirlo con estas letras y también espero hacerlo a la vuelta. ¡Heyyyy! me siento muy feliz y a tope de fuerzas, a tope de ganas de seguir descubriendo, a tope de poder vivir.

   La progresión es lenta y sigue muy dura, la pista esta destrozada y la velocidad media apenas es de 11 o 12 km/hora, pero da igual; poco a poco se avanza y el ir tan despacio, aparte del esfuerzo físico que supone, da tiempo a ver, oler y sentir todo. Hay mucha gente pedaleando por aquí: alemanes, brasileños, franceses etc., pero solo un español, de momento, que soy yo, aunque ya sabéis por donde me paso la patria yo, je je je je.

   Bueno os mando un beso y un abrazo, y demás. Si queréis, mandadme mensajes, que no os podéis imaginar cómo sientan cuando uno esta a 12.000 km de distancia.

18 de febrero de 2008

RUTA 7 CARRETERA AUSTRAL

Holas guapetones y guapetonas:

   Por fin unos días de descanso, atrás quedaron 648 km hasta llegar a la capital de la XI región chilena Qoyhaique, atrás quedo el impresionante parque natural de Queulat, seguramente una de las maravillas naturales que le dejan a uno impresionando. Atrás quedaron altísimas cascadas que ensordecen y te refrescan. Atrás quedaron los atardeceres aterciopelados que disfruté sentado en una piedra con la compañía de un pajarillo que pude acariciar por unas décimas de segundo hasta que se aparto de mí, a un metro de distancia. Espero que haber cogido confianza conmigo, no lo haya acostumbrado a los humanos, que somos muy malos. Atrás quedaron los verdes lagos, los verdes prados, los verdes árboles milenarios. Abro mis sentidos para disfrutarlos y no tengo bastante. Tengo que recurrí a los sentidos más profundos, esos que todos tenemos ocultos y que, de vez en cuando, salen a relucir, es cuestión de entrenarlos.

Atrás queda la noche tan mágica que pase en un bosque del parque Queulat. Monte la tienda de campaña y pude disfrutar de esos sentidos que uno tiene ocultos, todos salieron a florecer. ¡Me sentí tan bien! Me integré en el medio como un ratoncillo o, mejor, más pequeño aun, como un gusanillo. Oi los animalillos de la noche y yo, gusanillo, me sentí que era parte de ellos. Todo me hacia olvidar la dureza de la pista que con la lluvia se hacia mas dura todavía. Pero no importa; cada curva, cada cuesta me aportaban sensaciones diferentes, vistas espectaculares. Atrás quedan las nubes que juegan con las montañas poniéndoles velos de novia. Y los grises, ¡jo con los tonos grises! Nunca había visto los colores de la lluvia del sur, que en vez de amenazarme me hacían sentirme vivo. Atrás quedan los colores del amanecer que te dan fuerzas para continuar pedaleando, y los olores: olor a limpio, olor a húmedo mezclado con los perfumes de las plantas y del musgo. Atrás queda parte de mí, que pude sembrar en todos los rincones de la ruta y que algún día florecerá. Atrás quedaron los momentos en que pensé en la familia, en especial mi padre, y en los amigos que tanto quiero. En definitiva, atrás queda un cúmulo de recuerdos, sensaciones y momentos que nunca voy a olvidar y que me gustaría compartir con vosotros.

   Ayer llegue a la capital de la XI región Qoyhaique, tras pedalear 98 km por asfalto. La sensación al llegar fue rara después de tanta naturaleza. Cuando uno llega a la ciudad, con sus coches, tiendas y tontódromo, queda como un poco perdido. Pero tengo que reconocer que una buena cena, dormir en cama y ¡como no! una duchita caliente —que estoy muy mayor y las duchitas en el río de agua fría me ponían el flequillo de punta je je je—, me hicieron sentir feliz, como saber que termine la primera parte de bicicleta sin ningún problema y todo había salido genial. Hoy compré el pasaje de barco para la vuelta a Puerto Montt. ¡Importantísimo! porque no puedo perder el avión de vuelta. La faena es que lo quería para el día 27 y así poder aprovechar un poco mas los días por el sur, pero solo disponen de pasajes para el día 22. Así que mañana daré una vuelta por los alrededores de la ciudad, que no tiene desperdicio, con la bici sin carga, y pasado mañana haré los 70 km que me separan de Puerto Chacabuco, donde tengo que embarcar. El barco es casi de lujo, con casino, restaurantes y todas las comodidades que los turistas normales necesitan. Espero que el capitán me invite a cenar en su mesa con traje de gala como en Vacaciones en el mar, je je je. A ver qué tal; uno no está acostumbrado a viajar así, pero no hay otra cosa: son 24 horas de viaje, ¡casi na! En Puerto Montt, seguramente haré una rutilla de unos tres días por los alrededores y finalizaré con la bici para ya desmontarla y empaquetarla.

   Bueno ¡qué pesao! ¿no? Besos para todos y muchos abrazos para los amigos del hemisferio norte y para los amigos del hemisferio sur (los vaqueros). Mandadme comentarios, porfa, que me dan mucho ánimo. ¡Grasiassss!

FELICIDADES, SONIA, Y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS

19 de febrero de 2008

RUTA 7 CARRETERA AUSTRAL

 ¡Jo!, se estropeó el día. Quería dar una vuelta con la bici pero llueve a mares. La verdad es que no me apetece mojarme, que ya me mojé bastante estos días atrás. Creo que la ciudad no es para mí; Será porque está nublado o porque terminé la parte más interesante de la ruta, el caso es que estoy un poco bajo de moral.  No tenía pensado conectarme a Internet hoy pero me hacía ilusión leer los mensajitos de la peña y releerlos; qué tontuna, ¿no? lo cierto es que me hace mucha ilusión, y más hoy que estoy atontaoooo, je je je.

   No pasa nada; es cosa de unas horillas. Seguro que dentro de un rato me pasará algo que me reanimará. Ya sabéis que confío en los dioses, esos que cuando hacen falta aparecen de la forma que menos te lo esperas y te hacen pensar que las casualidades no existen. Por ejemplo, el día que llegué a la ciudad después de los noventa y tantos kilómetros, llegue cansadillo y ya oscureciendo. Me sentía perdido y un poco bajo después del esfuerzo físico, además de sudado y con frío. Entonces,  sentí una fuerza que tiraba de mí en una dirección que yo no conocía, y me deje llevar como hago siempre que tengo esa sensación. Sin conocer nada de la ciudad, llegué a un parque que está en la plaza de Armas y oí un grito, ¡VINSEN! y un aplauso de varias personas; era para mí. ¡SUBIDOTE! Todos los compañeros de la ruta: los dos holandeses, los dos suizos, el francés y los tres chilenos. ¡Espectacular! Ya tenía preparados un mate y un bocadillo de mortadela y queso, que no os podéis imaginar como me sentó; ya era feliz. Esos son los momentos de lo dioses, de las fuerzas ocultas y extrañas, en los que hay que confiar; y, además, son tan interesantes como la vida misma.  No dejo, aunque me haga pesado, de daros las gracias a todos por las palabras de ánimos que me dais, y también a los que no escriben pero me mandan fuerzas de otra manera; en otra dimensión las recojo todas; y es que ¿hay alguien a quien no le guste sentirse querido? Seguro que no.

  grasiassss salaos

23 de febrero de 2008

RUTA 7 CARRETERA AUSTRAL

Buenas chulos y chulas.

   Bueno, pues se terminó la carretera austral. Ya estoy en Puerto Montt. Como ya os comenté, salí de Qoyhaique el pasado día 21 para acercarme a Puerto Chacabuco, que esta a 79 km de distancia. El viento patagónico me hizo pataagonizar. Nunca recorrí unos kilómetros tan putos; en las cuestas abajo tenía que pedalear, y en tres o cuatro ocasiones estuve a punto de pegarme la hostia del milenio, pero, por suerte, solo me despeiné, y echando el hígado —y más cosas— por la boca  pude llegar a Chacabuco para pasar mi última noche en el sur. La llegada fue muy fría; el mar tan cerca hace que se hielen las ideas, y más cosas, además de pensar que ya al día siguiente dejaría el sur. Pensé que no me iba a gustar una travesía de veinticuatro horas en barco, ya que, como algunos sabéis, el barco no me gusta ni un poquito porque me mareo hasta en un columpio; pero ha sido la experiencia más guapa —quitando la bici claro—. Nada más zarpar, se te pierde la vista en los fiordos y en los picos nevados, y ayer por la tarde pude contemplar el atardecer mas bonito de mi vida, sin lugar a dudas; solo cinco palabras es  pec  ta  cu  lar; además al discurrir caso todo el trayecto por fiordos, el barco apenas se mueve.  Así que es uno de los viajes más chulos y vistosos de mi vida. Por si fuera poco, no cené con el capitán, pero me lo camele y me mostró el puente de mando, además de enseñarme a pilotar el barco, je je je. También me hice coleguilla del barman, y al final acabé un poco mareado pero no por el barco......

   Bueno, el plan ahora es recorrer los 190 km más o menos que dan la vuelta al lago de nombre nomeacuerdo (luego os lo diré). Está en las cercanías de Puerto Montt y tiene unas vistas espectaculares de los volcanes Osorno, Calbuco Y Puntiagudo. La gente habla muy bien de esa rutilla, asínnnnn que ya os iré contando.

TODO TIENE FINNNNN

Tan solo me quedan 20 km para terminar este viaje lleno de emociones y aprendizajes de la vida. La emoción está en todo mi cuerpo. Es una sensación extraña y viva que me hace desconectar de la parte física del pedaleo, de manera que la mente viaja en otra dimensión, sin preocuparse de si me duele la rodilla o el culo. Solo pienso en todos los detalles, en la gente que conocí en la ruta, en especial los vaqueros; también en la charla a la luz de la luna rodeado de volcanes en el lago Llanquihue, acompañado de unas cervezas, con Gonzalo, un amigo rebosante de libertades y progresos; en vosotros los amigos del alma, los amigos que tanto quiero y, ¡como no!, en la familia, que a veces me entiende y otras no. En ocasiones, cuando voy en la bici,  me río a carcajadas pensando en cosas divertidas; otras veces se me saltan las lágrimas emocionado por recuerdos que pasan, a veces voy en la bici cantado, loco de alegría; la gente que me vea pensará «¡a dónde va ese loco! le faltan tornillos en el coco», y de vez en cuando desde un coche asoma una cámara fotográfica para sacarme una foto; entonces me siento el llanero solitario descubridor de lugares.

Pronto toda esta historia pasará al recuerdo, como tantas que tengo, pero creo que será un poco más especial, y seguro que me abrirá puertas que no conocía; ahora puedo reconocerlas y pasar por ellas sin miedos, sin vergüenzas. Además he entrado en contacto con gente de otros lugares con la que puedo seguir compartiendo vivencias y experiencias.

Estoy un poco triste porque esto se termina pero lleno a rebosar. Tan solo me queda un pensamiento de futuro y es disfrutar al máximo de la fiesta que se está preparando en Santiago con mis amigos los VAQUEROS. Me muero por verlos y me pregunto ¿Cómo en tan pocos días puedo sentir tanto por ellos? Estoy seguro de que algo pasó en estos días, algo en lo que creo mucho: las conexiones extrañas de esta vida, que son las que te hacen pensar que no todo es lo que se ve; hay mucho más, que está oculto, para descubrir. Igual que descubro lugares, también me encanta descubrir las cosas ocultas. Me mola mucho.

   Solo me quedan los veinte kilómetros que me separan de Puerto Varas, ciudad preciosa en la que se respira la vieja colonia alemana; llegar a Puerto Montt y embalar la bici. Por cierto, un diez para ella: se ha portado como yo, jejeje, ni un pinchazo; todas las cámaras y parches regresan a Madrid sin usar (los dioses). Para daros envidia je je je, os diré que no hay nada mejor que bañarse en el lago Llanquihue rodeado de volcanes como el Osorno, Puntiagudo y el Calbuco, es algo muy especial.

Muchos besos y abrazos a todos.

28 de febrero de 2008

YA TERMINÉ

Todo pasa, lo bueno y lo malo, pero lo bueno, más rápido.

Puerto Montt me ha recibido con cantos de libertad. Nada más llegar a la plaza de Armas, un catante de la calle me hacía saltar las lagrimas (¡que llorón! pero es que estoy emocionado). Los acordes y la letra de la canción Che Gevara me han hecho levantar el puño y saltar de alegría, y pensar que todo ha salido muy bien y que termino el recorrido por estas tierras en las que tanto he sembrado y tanto me han hecho sentir. Toda la suerte del mundo y mucho progreso a este lugar y a su gente.

MAPA

Viajes

Bicicleta

Inicio

 

Expediciones

Polares

Tekking

Montaña

Expediciones

Buceo

Fotogrfías

 

Videos