Expedición al Inlandsis Groenlandia

Los Expedicionarios

Henos formado un grupo muy homogéneo, aunque ninguno nos conocíamos, la convivencia ha sido ejemplar. Físicamente bien preparados, superando las medias del recorrido sobrándonos un día de travesía. Síquicamente fortísimos, como quedo demostrado en los últimos cuatro días, donde por muy poco, estuvimos al borde de un mal desenlace; todo termino bien, con la colaboración de todos y en especial la del piloto de helicóptero Sverrir Bragi, que arriesgando su propia vida, nos saco de aquel mal momento.

Los cuatro, incluido el guía de Tierras Polares, era la primera vez que realizábamos este precioso recorrido, dando pie, ha colaborar con el trazado y navegación de la ruta. La expedición, esta dirigida  por Adrián Penzotti, experto instructor que realiza sus servicios como guía en la Aconcagua, ha ascendido este monte mas de 20 veces y confiesa que sigue enamorado de aquel paraje. Mis compañeros, Stefano de Italia, escala por las Dolomitas y recorre todo el mundo saboreando sus montañas, para el, era la primera travesía ártica que realizaba. Fede, escalador de volcanes, continua con su proyecto de escalar los más altos de cada continente, ya tiene unos cuantos, para el, es la primera travesía polar, comenta entusiasmado, que no será la última. Y por último, el que les escribe (más o menos bien je je je) que ya me conocéis.

Adrian, Fede, Stefano, Vicen

17 de Junio PRIMER CAMPO EN LA MORRENA DEL GLACIAL

Península Antártica

Tras la despedida de Ramón, Javi y Marta, vemos como la embarcación que nos ha trasladado a la morrena del glaciar Qaleragdlit, se aleja, dejándonos la sensación de estar de nuevo aislados como en el pasado mes en Svalbar. Pienso, que de nuevo, estoy embarcado en otro reto personal, espero tener más suerte en esta nueva expedición.

El glacial Qaleragdlit, es la zona elegida por prácticamente todas la expediciones que se adentran en el Inlandsis, siendo en muchos kilómetros a la redonda, el lugar mas accesible para ascender al plató groenlandés. Decidimos montar el campamento de inicio sobre la morrena cerca de una pequeña playa, el sitio es mágico, yo, ya lo conocía, propuse al grupo que este día, nos lo tomáramos de relax y últimos preparativos antes de ponernos a ascender el hielo, el sitio merecería la pena y seria nuestro único campamento sobre tierra firme en los próximos días. Todos, quedamos contentos con esta decisión, al atardecer, la luz es muy especial, dando un maravilloso espectáculo que activa todos los sentidos, durante toda la noche, estas escuchando como se rompen los grades bloques  de hielo, provocando un trueno lleno de misterio, en tres o cuatro minutos, su fuerza llega hasta las orillas provocando pequeños tsunamis que arrastran los bloques del hielo milenario. Esta noche, busque un terracita con vistas al glacial y dormí al aire libre viendo y escuchando el espectáculo.

 

               Decidimos montar el campamento de inicio sobre la morrena cerca de una pequeña playa

18 de Junio PRIMEROS METROS DE ASCENSIÓN AL PLATÓ

Empezamos el día, porteando las pulkas unos trescientos metros por la morrena, con una inspección anterior inicial, encontramos un punto de entrada al hielo sin mucho desnivel, en tres porteos ya teníamos todo el material listo para ser empujado por las primeras rampas heladas. Los primeros kilómetros del glacial, son realmente caóticos, con un hielo compacto sin peligro de grieteas, avanzamos salteando numerosas bañeras, tenemos que tirar duramente de las cuerdas para ir guiando el pulka y evitar que vuelquen, la progresión es muy lenta, tenemos que buscar los pasos en medio de un laberinto y la pendiente aunque suave, nos va desgastando poco a poco. Unos metros mas arriba, aparecen la primeras grietas y tenemos que activar el protocolo de campo de grietas, en un momento nos encordamos y continuamos el ascenso sorteando grietas fáciles, aunque no bajamos la guardia. Después de siete horas tirando de los trastos, llegamos a un collado y contemplamos que queda otra rampa muy larga sin posibilidad de poder montar campamento, decidimos después de buscar un sitio seguro acampar y descansar. Pronto, el campamento es absorbido por el frío, el lugar uno de los mas salvajes en los que he dormido, dentro de las tiendas se toma algo caliente y nos tumbamos para descansar, en nuestras mentes, asoma la rampa del próximo día.

                                       Los primeros kilómetros del glacial, son realmente caóticos.

Unos metros mas arriba, aparecen la primeras grietas

19 Y 20 de Junio SEGUIMOS ASCENDIENDO Y YA DIVISAMOS EL APUTAIUTSEQ

En estos dos dias, continuamos ascendiendo por campos de grietas y casi todo el trayecto lo realizamos encordados, seguimos subiendo lentamente, asegurando al compañero y siempre alerta, aunque todas las grietas están descubiertas y nos facilitan el camino, bueno, no todas, en una de estas camufladas, se abrió bajo mis pies y quede en una repisa asomando solo la cabeza, solo quedo en un pequeño susto. Hay muchos tramos con nieve blanda y junto al desnivel se hace muy duro para el que esta abriendo huella, grito a Adrián y le propongo tirar yo un rato, me encuerdo el primero y tiraríamos como unas dos horas más, por fin nuestros ojos contemplan el plató helado y al fondo en el horizonte se deja ver el Aputaiutseq, la montaña en la que la travesía terminara, una inmensa alegría nos invade al verla y no paramos de fotografiarla, aunque solo asoma por el horizonte, queda mucho hasta llegar a ese punto. El día 20 montamos el primer campamento sobre el plato.

                                   Unos metros mas arriba, aparecen la primeras grietas

Seguimos ascendiendo lentamente

El día 20 montamos el primer campamento sobre el plato

21 al 24 CASI EN LOS PIES DEL APUTAIUTSEQ

Estos días es pura travesía, todos los días pasan con las mismas tareas, jornadas de siete y ocho horas, llegas, y tienes que trabajar en el montaje del campamento, preparar agua, cena, y en unas horas, lo mejor del día, el descanso, enfundado en el saco de dormir, es lo mejor. Despiertas, preparar el desayuno, secar las tiendas, las humedades de la ropa, desmontarlo todo y a pulkear, todos los días igual. En estos días, hacemos medias muy buenas, a pesar de que siempre estamos ascendiendo y hay algunos tramos de nieve muy blandos, contemplar como se acerca la montaña, ultimo objetivo, nos motiva bastante y nos da mucha fuerza. En estos dias de un sol abrasador, van pasando factura a nuestros cuerpos, el desgaste es mayor cada día que pasa pero estamos fuertes y motivados, intentamos hidratarnos muy bien y estamos comiendo fenomenal, todos los ingredientes necesarios para poder terminar esta ruta con éxito.

Ya el día 24 de Junio, podemos ver todos los detalles de la montaña, estamos muy cerca, mañana nos tocara una corta jornada para llegar a sus pies y nos sobra un día, descansamos después de pasar mucho tiempo contemplándola y pensando con satisfacción que mañana será el último día.

Despiertas, preparar el desayuno, secar las tiendas, las humedades de la ropa, desmontarlo todo y a pulkear

 

En estos días de un sol abrasador, van pasando factura a nuestros cuerpos

 

25 al 26 FINAL DE LA TRAVESÍA

El día 25 de Junio, nos levantamos con un sol abrasador, como todos los días, comenzamos el ritual de desmontaje del campamento, con la diferencia, de que ante nosotros reluce esplendida la montaña tan esperada y con ella el final de la travesía. Apenas nos quedan nueve kilómetros de un suave ascenso hasta los 1730 metros de altura, será la cota mas alta que hemos alcanzado en todo el recorrido, llegamos a un collado con algunas grietas traicioneras y decidimos encordarnos, picoteamos algo separados unidos por la cuerda para evitar forzar el terreno que pisamos, nos quedan unos cuatro kilómetros pero ya podemos observar la zona donde nos encontramos, sobre el plato a lo lejos, asoman montañas solitarias, también podemos ver los fiordos lejanos, la sensación de aislamiento, me recorre el cuerpo y hace que me cargue de fuerzas para llegar al final, poder disfrutar del lugar ya relajado; que maravillas nos ofrece el Ártico. Después de unos kilómetros, buscamos un sitio seguro para acampar, en una hondonada vemos claramente una zona de compresión del glacial, es el sitio mas seguro, antes, sondeamos la zona y comprobamos que después de una capa de nieve de 1,60, esta el hielo compacto. Explotamos de alegría y nos abrazamos, chillamos y bromeábamos con el día que nos ha sobrado, estamos más fuertes que el vinagre, la travesía ha terminado.

El día 26, nos levantamos tarde, mis compañeros deciden explorar la zona y yo decido quedarme a la sombra de la tienda de campaña, tengo tres ampollas en la cara del sol que me tiene preocupado, duermo un rato en la tienda y salgo a ver si vienen mis compañeros, veo que  el tiempo esta cambiando y se acercan unas nubes preocupantes, entre ellas, aparecen las tres figuras de mis compañeros que ya están llegando al campamento, comentamos la situación y empezamos a preocuparnos por el helicóptero, no sea que mañana no pueda recogernos, tenemos los vuelos de regreso cerca.

Picoteamos algo separados unidos por la cuerda para evitar forzar el terreno que pisamos

Sondeamos la zona y comprobamos que después de una capa de nieve de 1,60, esta el hielo compacto

26 al 29 RESCATE EXTREMO

Poco después de regresar mis compañeros por la tarde al campamento, la visibilidad disminuye muchísimo y hay una calma total del viento, el silencio es absoluto y recuerdo otras tormentas árticas que empezaron con esas mismas condiciones, presagió que se avecina una buena. Ya cenando, comienza a nevar, solo se oyen los copos al caer, sigue sin hacer ni una pequeña brisa, la noche la pasamos descansando y sin ningún problema, solo esperando que mañana pueda subir a recogernos el helicóptero, ya no tenemos leche, azúcar, ni pan, pero podemos tirar un poco más con las provisiones que nos quedan.

El 27 de Junio, asomamos las cabezas por las tiendas y la situación es exactamente como antes de dormir, cuesta mucho pero nos hacemos a la idea de que vamos a pasar todo el día en las tiendas, contactamos con la base y hablamos con Javi, comentamos que le daríamos un toke cuando viéramos condiciones favorables para el helicóptero, que no se preocupase que estábamos bien, tan solo, que empezaban a escasear los víveres. El día, lo pasamos controlando la visibilidad y bebiendo té, se nos cae la ultima oportunidad del día cuando nos confirman del base que los pilotos curran hasta la siete de la tarde, son las siete y media.

La noche la pasamos descansando y sin ningún problema, solo esperando que mañana pueda subir a recogernos el helicóptero

El día 28, despertamos con viento y nieve, desayunamos todos en silencio, maldiciendo el tiempo en nuestras mentes, cada uno a su manera. Sobre las diez de la mañana, abrimos un poco la cremallera de la tienda para hacer una de las miles de inspecciones visuales del clima, nos cambia la cara, hay viento de unos treinta por hora, el helicóptero puede volar, y las nubes bajas con el viento se han marchado, el helicóptero puede volar. Se nos abre una ventana que incluso mejora con el paso de los minutos, esto es fantástico, teléfono satélite en mano, Javi, esto esta abierto, mándanos el bicho a recogernos, ok, ahora os llamo, nos contesta, pasa media hora muy larga hasta que contactó con nosotros, esta haciendo un servicio, cuando llegue los siguiente sois vosotros, yo os aviso comenta Javi desde el base, pasan dos horas más y la visibilidad continua buena, pero la llamada no llega, volvemos a insistir, que ahora o ya no sabremos cuando, le comentamos a Javi con tono de preocupación, una hora más y la esperada llamada suena, Javi nos dice que en unos veinticinco minutos tenemos el helicóptero, que desmontemos el campamento y preparemos el aterrizaje, nos manda mucha suerte. La sensación térmica es muy baja, el viento aumenta poco a poco, deprisa pero con control, levantamos el campamento y señalizamos la zona donde se posara, cuando todo esta preparado, en cinco minutos desaparece todo lo que se ve, las nubes bajas invaden toda la zona y el helicóptero parece que no viene, mientras, estamos con el campamento desmontado, helados y maldiciendo, pero ya en voz alta. Decidimos montar una sola tienda y meternos los cuatro en ella, nos cuesta mucho trabajo por el viento que ya se esta poniendo violento, una vez dentro, nos secamos a base de meter el quemador dentro de la tienda con mucho cuidado y pronto entramos en calor, con caras largas cenamos un poco de cuscús, nos preocupa mucho el viento de cerca de los ochenta por hora que castiga con fuerza la tienda, dormiremos hoy como las sardinas en lata, cabeza, pies, cabeza, pies.

La sensación térmica es muy baja, el viento aumenta poco a poco, deprisa pero con control, levantamos el campamento

Día 29, hemos dormido poco, el viento no ha parado ni un segundo de soplar, la nieve acumulada en la tienda presiona la tela a punto de reventarla, Stefano sale a palear y revisar todos los vientos dejándola liberada, tendremos que turnarnos para ir saliendo cada poco tiempo a limpiarla para que aguante de pie, nuestras vidas dependen de ella. Desayunamos el ultimo sobre de arroz con leche para los cuatro y pedimos el parte meteorológico a la base, nos comentan que a partir de las cinco de la tarde el viento aflojaría un poco, espero que acierte el pronostico y nos preparamos para una larga espera, son las ocho y vente de la mañana. Toda la mañana nos turnamos para salir fuera para cuidar la tienda, eran apenas diez minutillos, pero en cinco, te quedabas helado, la nieve que venteaba, se quedaba pegada a la ropa, cara y te congelaba, cuando entrabas a la tienda te esperaban tus compañeros con un par de toallas para secarte y entrar en calor. Pasan la horas y el viento aumenta, calculamos rachas cerca de casi cien por hora, la tienda nos tiene muy preocupados, los faldones se están rompiendo y una de las varillas se ha roto. Pasa el tiempo muy despacio, llenamos un termo he introducimos una bolsita de té para todos, nos hidratamos en silencio, damos novedades al base y nos dicen que en cuanto se pueda volar, mandan al helicóptero de la patrulla de hielo, es la elite de los pilotos de Groenlandia, nosotros les explicamos la situación, esto empieza a ser bastante preocupante, no quiero pensar que pasaría si la tienda peta. A las cinco de la tarde, notamos que el viento esta disminuyendo, la alegría que sentimos no puedo explicarla, cantamos, bromeamos y chillamos, pero duró sólo un instante, en pocos minutos todo estaba como antes o quizás mas fuerte.

Pero duró sólo un instante, en pocos minutos todo estaba como antes o quizás mas fuerte.

Son las siete de la tarde, han pasado 27 horas de viento sin interrupción, la tienda sigue aguantando gracias a los cuidados que  la damos, Fede coloca su espalada presionando una varilla que estaba trabajando demasiado y Adrían entra exhausto envuelto en nieve a la tienda, le toco salir a palear, la posibilidad de que reventara cada vez era más alta, ya no nos importaban los víveres ya era nuestras vidas lo que estaba en juego. Pensamos en la posibilidad de hacer una cueva de nieve, pero en esas condiciones de ventisca, creo que no lo conseguiríamos, al final, decidimos pasa la noche en vela y continuar con los turnos de limpieza, nos espera una buena nochecita.  Las siete y cuarto y suena el teléfono, nos comunican del base que un piloto del grupo de rescate en hielo sube a por nosotros, que no desmontemos el campamento pero tengamos todo señalizado, el lo va a intentar. Locos de contentos recogemos las cosas importantes y las guardamos en las mochilas de mano, nos ponemos todo el arsenal de ropa y salimos fuera para apalear los pulkas y señalizar la zona, volvemos a la tienda y hablamos sobre la posibilidad de que el rescate fracasara, teníamos que estar preparados síquicamente para esa situación, salimos de nuevo para continuar los trabajos, no vemos al helicóptero, pero si vemos las cortinas de nieve volando por el viento tan fuerte que continua, estamos casi convencidos que se dará la vuelta. Fede, grita con todas sus fuerzas y señala un puntito rojo en el horizonte, a medida que se acerca, vemos como se mueve para todos los lados, de repente encara el viento y poco a poco con muchos balanceos se posa sobre el plató, para los motores y con sus manos nos hace la señal de que estuviéramos tranquilos, corremos hacia el, se pone ropa y sale a nuestro encuentro, nos comenta el miedo que ha pasado en el viaje, en toda su carrera nunca avía volado en estas condiciones, que estuviéramos preparados y que nos la jugábamos todos, nos dio instrucciones de como teníamos que comportarnos en el vuelo, una de ellas, que nos agarráramos bien.

Corremos hacia el, se pone ropa y sale a nuestro encuentro, nos comenta el miedo que ha pasado

çen el viaje

 

Sverrir Bragi

Os resumo el vuelo, mucho miedo. Ya vemos el albergue, nuestro base, con mucha precisión, Sverrir maniobra para aterrizar casi en las mismas puertas, para los motores y bajamos, estamos pisando tierra verde, no me lo puedo creer, veo que Sverrir sonríe, es la primera vez que le veo hacerlo, nos pide imágenes de video y fotos para enseñárselas a sus colegas, nos pasa su dirección, nosotros nos abrazamos y saltamos, estamos locos de alegría. Agradecemos a Sverrir Bragi por demostrarnos su sangre fría y ser el único piloto que se atreviera a enfrentarse a la situación, también, a toda la organización de Tierras Polares, por estar tan preocupados por nosotros y por las lentejas que nos tenían preparadas.

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