Buceo en Fernando de Noronha

Buceo en Fernando de Noronha Brasil

Los compañeros

En este viaje, he tenido la oportunidad de viajar con mis amigos y compañeros de expediciones polares que yo denomino muy afectuosamente, el grupo de los vascos. Ya sabéis, que me une a ellos magníficos momentos de risas y buen rollo que hemos disfrutando en viajes anteriores. La convivencia esta asegurada y los buenos momentos de interesantes y largas conversaciones de aventuras pasadas y futuros proyectos, están presentes a todas horas. También he tenido la oportunidad de ampliar el grupo al conocer a Mitxel, montañero y escalador de un nivel excepcional aunque muy modesto, lo que le da una calidad personal excelente. Mitxel, me alegro de conocerte, y a los demás como siempre, un placer viajar con vosotros.

Anton, Ion, Julen, Mitxel y Vicen

Fernando de Noronha ¿Esmeralda del Atlántico?

Yo diría más bien, el "Diamante del Atlántico". Si que es cierto, que esta pequeña isla, tiene un encanto peculiar, las playas son paradisíacas y el entorno es salvaje, sus gentes son encantadoras y muy educadas, la tranquilidad invade todos los rincones de la isla invitándote a disfrutar de sus puestas de Sol, sus solitarias playas, bosques, fauna y alguna que otra Caipiriña en los chiringuitos playeros. Ahora bien, como destino para la mayoría de los viajeros que pasáis por esta pagina, que no buscamos excesos a la hora de encontrar  alojamientos, comidas y otros servicios, que nos conformándonos con sitios modestos y si es posible, desenvolverse lo más cercano a los medios locales, este es un destino poco recomendable.

Tasa ecológica

En el pequeño aeropuerto de la isla, a escasos 10 minutos de Vila dos Remédios; principal población de la isla, lo que más te llama la atención, son las cuatro ventanillas con sus cuatro funcionarios, donde te esperan, con una sonrisa de oreja a oreja para cobrarte la tasa ecológica, nuestra sonrisa, se desvanece cuando nos soplan por 8 noches en el “Diamante del Atlántico”, cerca de 120 Euros. Después de pagarlos, piensas, que ese dinero lo emplearan en los cuidados del parque, el mantenimiento de las placas solares y los molinos eólicos, llegas a pensar, que seguro vale la pena este impuesto por pisar la paradisíaca isla. La verdad es que cuando llevas un par de días,

te das cuenta que es un camelo y lo que piensas es que alguien se lo esta llevando muerto. Por toda la isla, la gente se desplaza en unos bugís de lo más contaminantes, no solo de gases, también contaminan con su ensordecedor tubo de escape. No pude ver ni una sola placa solar, en una isla que durante todo el año disponen de mucho Sol. El único molino eólico del que disponen de tamaño medio, le falta un aspa y se puede ver el generador totalmente oxidado del paso del tiempo. Los bosques, los tienen totalmente abandonados, necesitando una limpia para evitar incendios, las pistas, están destrozadas por el paso de los bugís y mal señalizadas. En definitiva, la conclusión que sacas, es que no ves el resultado de la tasa por ningún lado y que es un impuesto para sacarles dinero a los turistas.

Nosotros, también alquilamos un bugí para recorrer la isla; hay que ser honestos.

Dormir y comer en la isla

Para poder dormir en el “Diamante del atlántico” poco para elegir. Ion, el compañero que se encargo de organizar el viaje, puso mucho empeño en buscar alojamiento barato en la isla, asustado por los precios tan altos, eligió una posada de las más modestas, la Posada Pedra do Mar. Como todas las posadas de Vila dos Remédios, se trata de habitaciones de madera añadidas a la casa del paisano dentro de su parcela, y para que os hagáis a la idea, por una habitación pequeña, con tres camas, poco espacio para moverse, algún mueble viejo, semipuerta de lamas en el baño de esas que caga tu compañero y te lo comes todo, costaba la friolera de unos 130 euros por noche, eso si, incluye el desayuno y el traslado al aeropuerto a diez minutos de la posada. Una verdadera estafa en toda regla y os recuerdo que era lo más barato.

Para comer sucedía lo mismo, todos los restaurantes y bares eran exageradamente caros, y en algunos, la calidad escaseaba. Menos mal que tras cuatro días de estancia, descubrimos el bar

donde comen todos los empleados de los tres centros de buceo que hay en la isla, desde entonces, pudimos comer comida casera a precio de menú de polígono industrial, lo malo, que si te descuidabas te quedabas sin comida, desaparecía todo el buffet en un periquete y ya no llenaban más los recipientes. Os pongo un ejemplo para que os hagáis a la idea de lo que vale comer en la isla, tres pizzas grandes y un par de botellas de vino, unos 180 Euros para los cinco y todos los sitios, más o menos igual.

El "Santuario del Atlántico"

El buceo en la isla, tampoco es como lo venden. Después de realizar trece inmersiones, la reflexión de todo el grupo era unánime, buceos mediocres con poca vida, fondos monótonos y en algunas inmersiones aburridos, en muchas zonas, la visibilidad era la justa. Esta es la opinión de todos nosotros, quizás, hemos tenido mala suerte en elegir la época de viajar a la isla, y nuestra opinión, sea distinta a la de otros buceadores que han tenido más suerte que nosotros y para ellos si que sea, el “santuario del Atlántico” como se la define a esta zona de buceo. En honor a la verdad, si que puedo destacar algunas inmersiones  en las que disfrutamos mucho, pero apenas fueron cuatro o cinco, el resto hasta trece, bastante mediocres.

Yo, de manera individual, si que he podido disfrutar de nuevas sensaciones bajo el agua, como la emoción de avistar mi primer tiburón, bucear con gigantescas tortugas, nuevas especies de peces, aprender de mis experimentados compañeros de buceo y la oportunidad que se nos brido, de poder nadar con delfines salvajes en praia da Biboca, dándome por satisfecho de mi primer viaje de buceo.

Inmersiones

Con caras de momias vivientes, a las 7.15 de la mañana, esperábamos puntualmente en la puerta principal de la posada, el camión con el que nos desplazábamos al puerto todos los días con todo el material de buceo, el camión, es propiedad del centro de buceo que hemos elegido para realizar las inmersiones, su nombres es Noronha Divers y si algo hay que destacar de el, es su puntualidad. En unos diez minutos, llegábamos al muelle y el barco estaba totalmente a punto para zarpar, los tiempos de navegación a las zonas de buceo, oscilan entre los 10 minutos y los 25 para las mas lejanas (Mar do fora) en este tiempo de navegación, tienes que equiparte y estar preparado para tirarte al agua, dependiendo de las corrientes, de una manera más relajada o estresante si son fuertes ( unos detrás de otros y el barco navegando, como los militares).

Inmersiones

Caverna da Sapata.

Cueva de unos 15m. de profundidad, su recorrido no requiere mayor dificultad ya que no existen pasadizos anexos, la luz de la entrada ilumina prácticamente toda la cueva, muy amplia, con un diámetro de unos 15metros, el fondo esta repleto de rayas descansando sobre la arena. En esta preciosa cavidad, en la parte alta de la cueva existe una placa conmemorativa del primer grupo de filmación submarina que registró gráficamente los fondos de Noronha, era el año 1975.

Pedras Secas

Conjunto rocoso que se extiende desde la superficie hasta 15m metros de profundidad. Excelente visibilidad, está considerada unas de las mejores inmersiones de Brasil, la presencia de distintas especies de tiburones está garantizada, Tiburón de puntas negras, tiburón limón, tiburón nodriza, (Carcharhinus perezi, Negaprion Brevirostris, Ginglymostoma cirratum). El paisaje submarino que ofrecen las caprichosas formaciones rocosas y el colorido de esponjas y corales es impresionante.

Ilha do Meio

Grutas y cavernas a 15m de profundidad. Paraíso de las langostas (Panallirus sp.), rayas (Aetobatus narinari, Dasyatis americana) y morenas (Gymnothorax funebris, Muraena pavonina

Cordilheiras

Esta inmersión, se la llama "Montañas Rocosas" por su parecido con la cordillera famosa, los cambios de relieve forman un cañón submarino que recorres acompañado por la corriente. Posibilidad de avistar tiburón y tortugas.

Buena armonía del grupo

A tras queda este viaje a la paradisíaca isla Fernando de Noronha, aunque que no fue como pensábamos quedándose mediocres los buceos, lo hemos pasado genial, la buena armonía del grupo y el buen humor estuvo presente durante todo el periplo, no falto tiempo para hablar de futuras expediciones, que pronto se harán realidad.

Tan solo me queda saludar a los amigos que se cruzaron en nuestro camino, como Ricardo de Madrid, montañero y buceador, Edu, buceador y trotamundos valenciano, las dos amigas Gabriela y Carolina, buceadoras brasileñas enamoradas de Noronha, y nuestro operador de buceo Gabriel, un saludo para todos y es posible que nos veamos otra vez por este mundo tan pequeño, quien saber.

Ricardo, Edu, Carolina, Gabriela y Gabriel

Desde Noronha, Vicen

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